Creo en el Amor

Como por las otras piedras, las que ayudan los niños en sus miedos, también hay piedras que ayudan a nosotros, los adultos. A menudo perdemos la esperanza, la fe en algo. Creciendo tenemos que enfrentarnos a muchos problemas, tenemos que resolverlos y seguir adelante. Tenemos experiencias, y las que más nos marcan son las relaciones de amor. Pocas personas encuentran el amor de su vida a la primera. La mayoria encuentra amores que dejan rastros durante muchos años, y perdemos la ilusión.

La esperanza de creer en el amor es lo que necesitamos. Podemos también enamorarnos más veces, pero nos llevamos miedos de relaciones anteriores. No estamos dispuestos a darlo todo otra vez, y más adultos nos hacemos y más pedimos a nuestra relación de pareja. Hay personas que culpan a la nueva pareja de cosas que hizo su compañero/a anterior. Buscamos la perfección pero nos enfrentamos con los mismos problemas. Por que, según la psicología, casi siempre recaemos en los mismos fallos, hasta que un día aprendemos y cambiamos.

¿Como vamos a creer en el Amor? Claro está que una piedra no hace su magia si nosotros no estamos dispuestos a creer. No es ciencia ni nada, todo nace de nosotros mismos, de nuestro cerebro y, por supuesto, de nuestro corazón. Nosotros necesitamos creer en algo, y primero hay que creer en nosotros mismos. Para creer en nosotros mismos tenemos que amarnos. Aceptar lo que somos, comos somos. Empezando por nuestro cuerpo, con sus méritos y defectos, y hay que decir que las mujeres somos las peores enemigas de nuestros cuerpos, que nunca parecen bonitos. Amando nuestro cuerpo amamos nuestro cerebro, que, por fin, deja de luchar con esa irracionalidad que nos lleva a pensar que nuestro culo es demasiado gordo, que no somos perfectas. ¿Para quien queremos ser perfectas? ¿Seríamos más felices con unos kg de menos? ¿Queremos adelgazar para razones de salud, para estar mejor, para ser más activas, o para gustar a los demás?

Tenemos que preguntarnos si nos queremos tal y como somos, y no hablo sólo de las mujeres, también los hombres tienen sus dudas.

Y en cuanto amemos nuestro cuerpo, amaremos todo lo demás. Volveremos a ilusionarnos con la idea del amor para los demás. Un trabajo muy duro que a veces necesita años de entrenamiento.

Y a menudo necesitamos algo para recordarnos lo que deseamos. La mente necesita ayuda. Unos amuletos que acogen nuestras esperanzas, nuestras ilusiones y que nos dejan descargar la ansiedad y nos quiten los miedos. Si mi hijo pudo hacer todo eso con unas piedras, con sus amuletos, ¿Por qué no puede hacerlo un adulto?

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