Los cambios de la vida

Mira este lienzo, Árbol Invierno-Primavera, ¿Qué piensas? Aunque a primera vista pueda parecer que la ambientación de este lienzo sea triste, al contrario es muy positiva. El árbol que deja el invierno atrás, con su color negro, y vuelve a la vida, con las ramas que toman color blanco y nacen hojas nuevas.

Así somos nosotros en los cambios a los que tenemos que enfrentarnos en nuestras vidas. De un invierno pasamos a la primavera, pero durante el proceso de cambio sentimos miedo y ansiedad. Por que el cambio no siempre es aceptado por nuestra mente. El cambio no nos supone siempre una mejora. ¿Y por qué no puede ser una mejora? ¿Por qué tenemos tanto miedo a lo desconocido? El refrán más vale malo conocido que bueno por conocer no es tan alentador. Y yo, como la mayoría de la gente, enfrentándome a un cambio tengo miedo. El miedo bueno que me empuja a seguir adelante. Si no sintiera miedo querría decir que no merece la pena.

Me pasaba siempre que tenía que hacer una mudanza, y no era de unos km, sino de miles de km, de un país a otro, de una provincia a otra, y eso suponía siempre un gran cambio. De idioma, de costumbres, de gente, de trabajo, de casa – no menos importante, ya que el hogar nos da seguridad – y volver a empezar con papeleo y todo lo que conlleva mudarse. Cada vez pensaba ¿pero por qué me pongo en todo esto? Y el miedo me frenaba y al mismo tiempo me empujaba hacía algo que querría pero no sabía si lo merecía.

No son sólo las mudanzas, sino todas las decisiones importantes de nuestras vidas. Yo sé que si tengo miedo es que voy a dejar mi zona de confort, donde lo conozco todo, por algo ajeno a lo que tendré que acostumbrarme. Si tengo miedo sé que es algo que deseo de verdad, si al contrario mi sentimiento es de agobio, mejor que lo deje, por que me llevará a hacer algo que no quiero y que no me hará feliz.

Así que el miedo es, en realidad, algo positivo. Algo que me hace entender que para lograr la felicidad tengo antes que currármela dejando atrás mis costumbres.

¿La solución? Si la naturaleza deja que las estaciones pasen como algo normal, si los árboles se acostumbran a perderlo todo para volver a nacer cada primavera, ¿por qué yo no puedo dejar el pasado para tener algo nuevo? Y allí está la pregunta, sabiendo que la respuesta ya está allí en mi corazón.

Por que a menudo la zona de confort que tanto nos gusta puede agobiar. Esa zona de confort que nos hemos construido hace que dejemos de buscar algo mejor pensando que ya lo tenemos todo. Pero como nada es para siempre, como un árbol tenemos que desprendernos de las hojas viejas, dejar pasar un tiempo para acostumbrarnos al cambio, y, por fin, tener nuevas hojas para dar brillo a lo que hemos logrado con la decisión que hemos tomado.

Muy sencillo, ¿verdad? No, no es sencillo, y se necesita mucha fuerza de voluntad, sobre todo cuando pasan los años y ya no tienes 20 y una vida por delante, y piensas que ya tendrías que asentarte y echar raíces. Pero nosotros no somos árboles, nosotros podemos movernos.

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